10-02-2000. Análisis EXTRAORDINARIO del mes de enero del 2000
del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA
Enero del 2000 fue para Euskal Herria como enero de 1999 o enero de 1998 o enero de 1988 o enero de 1978 o enero de 1968 o enero de 1958 o enero de…Porque fue otro mes más en el que el Estado español continuó ejerciendo su violencia ilegal e ilegítima contra las vascas y los vascos.
Violencia ilegal por cuanto que se ejerció violando las propias leyes españolas y la propia Constitución española.
Violencia ilegítima por cuanto que el Estado español está deslegitimado en Euskal Herria. Véanse en nuestra web el capitulo 2 de mi libro La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, titulado precisamente La deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur y los capítulos 3 a 7 que profundizan en esa deslegitimación
Violencia ilegal durante enero del 2000 sobre todo contra las y los prisioneros políticos vascos. Innumerables veces he insistido en estos análisis en el carácter ilegal e inconstitucional, respecto del propio régimen jurídico español, de esa violencia. Repetiré no obstante otra vez aquí tres párrafos de esa denuncia incluidos en el análisis fechado el 5 de enero pasado en los que afirmaba que "frente a la causa de los derechos de las y los prisioneros políticos vascos el Estado español se yergue TRAIDOR". Estos tres párrafos:
"TRAIDOR a su Constitución, a sus leyes, a su Parlamento, a los Tratados Internacionales en los que ha colocado, falsario, su firma luego violada y su palabra luego incumplida. El artículo 12 de la Ley General Penitenciaria ordena evitar el desarraigo social de los penados mediante su acercamiento a su núcleo territorial de residencia. El artículo 63 establece que la clasificación de los reclusos deberá tener en cuenta su personalidad e historia individual, social y familiar. El Reglamento Penitenciario -de 9 de febrero de 1996- dice en su exposición de motivos que uno de los objetivos esenciales del régimen penitenciario es "fortalecer los vínculos entre los delincuentes, sus familiares y la comunidad, en línea con las condiciones de Naciones Unidas en su reunión de Tokio de diciembre de 1990" (en la que se reafirmó el derecho de los reclusos a cumplir su condena en establecimientos cercanos a su residencia familiar). El artículo 3 del mismo Reglamento Penitenciario señala que la vida en prisión debe tener como referencia la vida en libertad, reduciendo al máximo los efectos nocivos del internamiento y favoreciendo los vínculos sociales. Y el artículo 81 establece que "el tratamiento individualizado ha de tener en consideración las posibilidades de vinculación familiar del interno".
El juez español Joaquín Navarro Estevan ha añadido a la anterior reseña de preceptos legales españoles vigentes lo siguiente: "T
odo ello no es sino consecuencia del mandato constitucional de que las penas privativas de libertad se orienten hacia la reeducación y la reinserción social de los condenados. Parece más que razonable entender que la reinserción exige preparar al interno para su retorno al ámbito familiar y social al que pertenecía. Y no parece mínimamente razonable ni justo que los familiares y amigos de los reclusos sean también castigados con ellos, a la manera medieval, o que los presos reciban el plus punitivo de su desgajamiento del entorno familiar y social. El artículo 3 de la Ley Penitenciaria proclama que debe respetarse, en todo caso, la personalidad humana de los reclusos, de la que forma parte indisociable su núcleo familiar y social de convivencia"El Estado español, falsamente autodenominado como democrático, encabezado por el Rey que Franco nombró, siendo realmente mera metamorfosis nazifascista que prolonga la nazifascista dictadura de aquel genocida general, se yergue así, repito, como TRAIDOR a sus propias leyes, a su propia Constitución."
No es ociosa tal repetición de argumentos. Porque es imprescindible repetirla para enfrentarla a la odiosa repetición española de esa violenta violación de sus propias normas. Antes de hacer una mínima reseña de cómo continuó esa violencia este mes de enero es preciso recordar que la movilización de la sociedad vasca contra esa violencia ilegal ejercida contra los prisioneros políticos vascos ha continuado también siendo multiforme e insistente durante enero. Veamos:
El último día del año 1999 presenció una respuesta masiva a las convocatorias que la plataforma Batera había realizado. Más de veinte mil (20.000) personas participaron en las concentraciones y manifestaciones que se desarrollaron en toda la geografía vasca en favor del respeto de los derechos de los presos vascos.
El día 6 de enero la convocatoria realizada por Senideak y Gestoras pro-Amnistía bajo el lema «Euskal Herriaren hitza eta erabakia: Euskal presoak Euskal Herrira» reunió en Bilbo a cerca de diez mil (10.000) personas que, de forma silenciosa, recorrieron sus principales calles para reclamar la repatriación de los presos.
El día 15 se realizó en Bilbao una multitudinaria manifestación (Deia decía en portada el 16 que congregó "alrededor de cien mil personas", también así cifradas por el navarro Diario de Noticias, pero GARA felizmente decidió volver a utilizar el sistema de recuento de EGIN y redujo la cantidad a los reales 55.000) dividida en casi dos mitades con igual punto de partida y dos puntos finales distintos. La casi mitad convocada por PNV, EA e IU-EB (con el lema "Espainia eta Frantziako Gobernuak mugitu. Bakearen Alde. ETA gelditu. Euskal Herriak du hitza eta erabakia", "Gobiernos español y francés, movéos. Por la paz. ETA para, Euskal Herria tiene la palabra y la decisión") y la casi mitad convocada por Euskal Herritarrok (con el lema «Euskal Demokrazia. Presoak etxera. Alde Hemendik. Euskal Herriak du hitza eta erabakia», "Democracia vasca. Presos a casa. Fuera de aquí. Euskal Herria tiene la palabra y la decisión".). Es claro que ambas mitades compartían dos peticiones: el clamor por que se respeten los derechos de las presas y presos y de sus familiares y la exigencia a los gobiernos francés y español de la aceptación de la palabra y la decisión de Euskal Herria. De hecho en la declaración de PNV, EA e IU-EB leída al final de su parte de la manifestación se afirmaba que "pedimos a los gobiernos español y francés un compromiso elemental de aceptación de lo que libre, clara y democráticamente sin límites, imposición, ni exclusión de nadie decidan los ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria. Les proponemos que formulen una declaración equivalente a la de Downing Street para consolidar el proceso democrático y de paz". Y además que: URGIMOS A LOS GOBIERNOS ESPAÑOL Y FRANCÉS Y A LOS PARTIDOS QUE LOS SUSTENTAN A RESPETAR LOS DERECHOS DE LAS PRESAS Y LOS PRESOS VASCOS Y DE SUS FAMILIARES, PONIENDO FIN A LA POLÍTICA DE DISPERSIÓN Y A NO UTILIZAR A LOS MISMOS COMO MONEDA DE TRUEQUE Y CHANTAJE POLÍTICO"
Esa del 15 fue la manifestación más grande de enero en defensa de los derechos de los presos vascos pero no la última. Convocados por los más de setecientos solidarios que a caballo del final del 99 y comienzos del 2000 realizaron una huelga de hambre de una semana nos manifestamos mas de veinte mil (20.000) el sábado 22 por las calles de Iruñea, con el lema. «Euskal Herriak du hitza eta erabakia. Preso eta iheslari politikoak Euskal Herrira. Kalera!».. Digo más de 20.000 porque esa cantidad indicada por GARA es corta ante el hecho evidente de que la manifestación fue una de las más multitudinarias de los últimos años en Iruñea. El propio GARA señalaba al día siguiente que "cuando la cabeza de la marcha llegaba a la Plaza de los Txistus, todavía había personas que no habían iniciado la misma junto a los cines Golem.". Eso sí: marchamos vigilados-amenazados por un apabullante despliegue. Hacía mucho frío (2 grados y un feroz viento Norte) pero la manifestación estaba "caliente" y fue incesante el corear de consignas como "Amnistiarik gabe, pakerik ez" y "Gora ETA militarra!". Y "caliente" fue el bloque de consignas generado por la ostentosa proximidad de bastantes dotaciones policiales junto al Gobierno militar: «Alde hemendik, utzi pakean», «Policía asesina», «A ellos la Ley Antiterrorista», «Ni se os necesita, ni es os quiere», «Zuek, faxistak, zarete terroristak», «La Policía tortura y asesina», «Ansuátegui dimite, Navarra no te admite» y otros a favor de ETA.
Alargaría de forma imposible esta reseña si intentara tan sólo enunciar el cúmulo de acciones (encerronas, ayunos, concentraciones, manifestaciones locales y de barrio, actos espectaculares de los Solidarios con los Presos, etc., etc.) que han llenado día tras día este mes de enero en Euskal Herria y fuera de ella. Además de la Huelga del día 27 a la que me referiré en otra parte de este análisis. Paso por ello a relatar algunos casos de violencia española contra las y los presos conocidos en este mes de enero.
La violencia ilegal española contra las y los presos vascos que supone la dispersión se redobla y completa con específicas agresiones, con concretos y deliberados actos de violencia sádica. Dos ejemplos:
El martes 25 de enero GARA informaba de lo que los padres del preso vasco Aritz Arnaiz se habían enterado el día anterior al visitar a su hijo durante veinte minutos en el Hospital Provincial Divino Vallés de Burgos. El sábado 22, tras 40 días en huelga de hambre (desde el 14 de diciembre de 1999), fue trasladado contra su voluntad al hospital. Las condiciones en que se realizó ese traslado revelan el sadismo policial español. En efecto, Arnaiz fue llevado al centro sanitario en una furgoneta policial con las manos esposadas Y TUVO QUE ESPERAR UNA HORA EN EL VEHICULO, CON UNA TEMPERATURA DE CUATRO GRADOS BAJO CERO, ANTES DE INGRESAR EN EL HOSPITAL. Una vez en el interior, el preso necesitó varias horas para poder recuperar su temperatura corporal. El jueves 27, cuando cumplía 45 días y llevaba 21 kilos de peso perdidos, admitió que le suministraran suero tras una importante disminución del nivel de glucosa en la sangre.
El miércoles 26 el preso vasco Koldo Alaña se sumó a la huelga de hambre. Alaña estaba desde mediados de diciembre en la cárcel de Martutene adonde fue trasladado para que pudiera visitar a su hijo, de tres meses, que padece una grave dolencia. El viernes 28 Instituciones Penitenciarias ordenó el traslado de Koldo Alaña a Alcalá Meco, por cambio de destino. A media mañana abandonaba Martutene en dirección a Langraiz, donde permanecerá, al parecer, hasta el miércoles, según informó Senideak. Gestoras pro-Amnistía denunció, por su parte, que Alaña se encontrará de tránsito durante, al menos, cinco o seis días, «con lo puesto, situación que no se subsanará a su llegada a Alcalá Meco, ya que todas sus pertenencias permanecen en Aranjuez, su anterior destino. Para Gestoras, «las circunstancias de este traslado, el de un preso en huelga de hambre, sin enseres, y con la preocupación añadida de un hijo de meses gravemente enfermo, nos demuestra una vez más el ensañamiento con que se desarrolla la política penitenciaria del Ministerio del Interior».
Me limito a esos dos casos porque quiero dedicar algún espacio a transcribir una importante información de GARA sobre al trato que las y los presos vascos reciben en las cárceles del otro Estado ocupante de Euskal Herria: el francés. El viernes 14 de enero el diario LE MONDE publicó un extracto de un libro aún no publicado (vio la luz el viernes 21). Su título: "Cuaderno de a bordo. Jefa médica en la prisión de La Santé". Su autora: Véronique Vasseur, responsable desde 1992 del servicio sanitario de la prisión, relata a modo de diario el testimonio de años de trabajo entre presos, algunos de ellos prisioneros políticos vascos.
La situación dantesca descrita en el libro por la responsable del servicio médico de La Santé incluye automutilaciones, suicidios y otros graves sucesos, así como muertes provocadas por la completa desasistencia sanitaria a la que se ven sometidos los reclusos de ésta y otras cárceles francesas. La publicación del extracto por LE MONDE ha provocado una de las polémicas más crudas de los últimos años en el Estado francés. Y ha servido para poner en tela de juicio el sistema penitenciario galo, contestado por los prisioneros vascos a través de protestas, huelgas de hambre y otras iniciativas, como el rechazo a tomar duchas tras comprobar que el agua de las mismas provenía de los retretes de la planta superior
El día 18, en su página 4, GARA publicaba que:
"Presos políticos vascos han contado situaciones similares a las que diarios como el propio "Le Monde" y "Liberation" calificaban ayer de «horror» y «vergüenza». Es el caso de Joseba Arregi Erostarbe, Xabier Makaza, Kepa Pikabea, Jean Noel Garispe, Serafín Blanco, Fermín Sánchez, Jon Parot o Igor Urrestarazu, algunos de los que vivieron en su propia piel lo ahora relatado por Vasseur.
El joven de Uztaritze Egoitz Urrutikoetxea recordaba ayer a GARA su estancia en La Santé, destacando «las presiones que nos veíamos obligados a realizar frente al director de la cárcel para que un médico nos atendiera. La cita te llegaba dos o tres semanas más tarde». Solicitó repetidamente reconocimientos médicos, demanda apoyada por su médico particular y que ni siquiera fue contestada. «La situación de salubridad no les importaba en absoluto. Tampoco aceptaban ni aceptan que médicos externos atiendan a los presos. Cuando nos uníamos a las huelgas de hambre de protesta nos aislaban para comprobar que no comíamos. Y después de 25 días de ayuno no nos daban más que un terrón de azúcar».
Iñaki López de Bergara salió de La Santé en 1996 y, al igual que Urrutikoetxea, subrayó la necesidad de luchar dentro de la cárcel para obtener los mínimos derechos. «Cuando llegué me aislaron en el 'módulo de los africanos'. No había ni lavabo. El trato que nos daban era algo mejor que el que recibían los presos comunes, pero nosotros lo lográbamos a través de protestas. Si se quería algo, había que luchar». El represaliado alavés reiteró que «los médicos nos ponían muchos obstáculos para atendernos. Después de las huelgas de hambre no nos daban la alimentación adecuada. En algún caso, te atendía una enfermera por su propia voluntad», recordó. Pero López de Bergara remarcó que éste no es un caso aislado. «En Fresnes la situación higiénica no era tan extrema, pero a nivel de los funcionarios era peor. Ejercen una presión terrible sobre los presos. Alguien que esté cuatro años allí encerrado sale tocado», comentó. «Cierta vez un preso enfermó. El resto de reclusos golpeó las puertas para que le atendieran, pero los funcionarios no aparecieron y murió. A veces ni te enteras de lo que pasa al lado», relató.
El último caso de desatención médica hacia un preso vasco en La Santé se registró el pasado mes de diciembre, cuando Mikel Zubimendi se encontraba en plena huelga de hambre. Sus abogados denunciaron que, en 40 días de ayuno, Zubimendi no fue atendido por un médico. «Sólo le vio una enfermera que era bastante incompetente». Tras cinco días en estado grave, durante los que vomitó sangre, el resto de sus compañeros encarcelados en La Santé comenzó un plante que obligó al médico a atenderle.
Si bien algunos presos pueden dejar patente su testimonio, otros son testigos mudos del sistema carcelario. Es el caso de Peio Mariñelarena, que falleció víctima de la desatención médica en La Santé. Mariñelarena fue detenido el 29 de noviembre de 1990 en Nantes e ingresó seis días después en prisión. Tres años más tarde, el 30 de abril de 1993, le diagnosticaron el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, ya en fase terminal.
Gestoras pro-Amnistía recuerda, no obstante, que Mariñelarena comenzó a mostrar síntomas de su enfermedad a partir de noviembre de 1992. Durante seis meses permaneció sin recibir asistencia médica adecuada a pesar de su deterioro físico, complicado a causa de una intoxicación alimenticia padecida en esas mismas fechas. Esta situación fue continuamente denunciada por su compañero Rosario Pikabea, que por razones de diabetes debía acudir dos veces al día a la enfermería de La Santé.
Pikabea les remitía cartas a los médicos de la cárcel en las que el propio Mariñelarena les describía los síntomas que presentaba. Sin embargo, los responsables médicos de se negaron a atenderle.
El primero de abril de 1993, con la salud extremadamente deteriorada hasta el punto de que no se tenía de pie, con graves problemas respiratorios y fiebre elevada, fue trasladado de su celda a la enfermería de la prisión. Allí fue ingresado hasta que, treinta días después, un especialista ordenó un traslado urgente al hospital penitenciario de Fresnes.
En este centro le fue realizado un diagnóstico en el que se constataba que Mariñelarena padecía una candidiasis esofágica y neumonía por Pneumocistis carini, además de una toxoplasmosis. El 10 de mayo fue conducido a la unidad de cuidados intensivos del hospital civil Antoine Beclere de Clamart, donde falleció tras pasar cinco días con respiración asistida."
Al menos el escándalo provocado por el libro de Véronique Vasseur ha obligado a nuestra tristemente conocida, la ministra francesa de Justicia Elisabeth Guigou, a cerrar tres cárceles y anunciar obras durante los próximos meses en otras varias (La Santé, Fresnes, Fleury-Mérogis, Loos-les-Lille y Naumettes en Marsella).
1.2. También torturas a vascas y vascos en enero del 2000. Y GUERRA SUCIA
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